¿Sientes reparo a salir de casa después del confinamiento? Quizás padeces el Síndrome de la Cabaña.

 

psicologa palma

Tras tantísimos días encerrados en casa por orden Estatal, con todas las alarmas conectadas y guardándonos del riesgo de poder ser infectados por un virus que se pasea a sus anchas por nuestro entorno, y que “ha venido para quedarse”, es relativamente normal que nos de un poco de no se qué las primeras veces que salimos a la calle.  Sin embargo, hay personas que viven la descalada como un golpe de aire fresco, ansiado y deseado y otras que sufren angustiadas por el temor a contagiarse.

 

Este grupo de personas preferiría incluso no salir a la calle y es aquí cuando tenemos que ir con cuidado ya que este comportamiento puede generar problemas. Hemos de tener en cuenta que contra más evitamos un miedo, más se incrementa, pudiendo llegar a desarrollarse ciertas fobias o agorafobia. Comentarios como “ Podría durar unas semanas más el confinamiento…” o “Mejor esperamos un tiempo a que salir sea más seguro..:” delatan estos miedos, y aunque parezca sorprendente no desear encarecidamente que nos de el aire o el sol, este fenómeno lo le están viviendo cientos de personas en nuestro país.

 

Recordemos que el miedo es la sensación que nos protege la vida, que nos ayuda a sobrevivir ante los peligros, y que el Coronavirus es un peligro real que ha acabado con la vida de muchas personas a lo largo de esta pandemia mundial. Es lógico y normal que nos sintamos recelosos de volver a la normalidad y que precisemos de un tiempo de adaptación. Además, el virus no se ha marchado ni tenemos vacunas por el momento, por lo que es lógico mirar al futuro con cierta incertidumbre.

Ahora bien, como nos van informando desde El Gobierno y Sanidad, el riesgo a infectarse está decreciendo de forma significativa y es por ello que podemos recuperar nuestras vidas, a pesar de precisar ciertas medidas de seguridad por un tiempo.

 

Las personas que sufren del Síndrome de la Cabaña, sienten que no tienen herramientas para afrontar la desescalada, pues su ansiedad a la hora de salir y exponerse al entorno se dispara con la simple idea de ponerse en marcha. Digamos que al hacer del hogar su bunker de seguridad, su templo de tranquilidad,  temen estar desprotegidos en cualquier otro lado, por lo que la simple idea de desplazarse por el exterior les produce angustia. Es importante remarcar que este “Síndrome” no corresponde a una patología psicológicasino a una reacción dentro de la normalidad. Simplemente hay que estar atentos porque si se alimenta a través de la evitación, del rechazo a la confrontación y a la exposición si podemos alcanzar estados de ansiedad invalidantes que se traduzcan en patología mental.

psicologa palma

CONSEJOS PARA DESHACERSE DEL MIEDO A SALIR:

 

-Realizar pequeñas incursiones al exterior, por pequeñas que sean, ayudará mucho a recuperar la sensación de normalidad fuera de casa y a romper con la creencia de que algo malo nos va a ocurrir. Un ejemplo si el miedo es muy grande sería simplemente salir al umbral de la casa y permanecer allí por un minuto para después volver a entrar. El paso siguiente podría ser llegar hasta el ascensor del pasillo y permanecer allí por dos minutos para después volver. Después bajar el asecensor hasta la puerta de la calle… y así progresivamente hasta salir a la calle e ir alejándose y auamentando los minutos de estar fuera.

-Estas incursiones deben ser progresivas y secuenciales así como repetidas de forma regular en el tiempo. Es decir, cada día un poquito pequeño, pequeñísimo si es necesario, tan pequeño como que no se le pueda decir que NO,  pero CADA DÍA, y un pasito MÁS cada vez que se sale. Repitiendo esta pequeña exposición gradual la sensación de miedo irá menguando hasta hacerse adaptativa y funcional.

 

Desgraciadamente, el miedo es una sensación que hay que afrontar en primera persona, de lo contrario su hechizo no puede romperse. Es por ello que pedir ayuda o ser sustituido a la hora de afrontarlo solo van a incrementar la sensación de incapacidad del miedos, incrementando así su desanimo y su retracción.

 

Recordemos que cuando huimos del miedo, éste se convierte en PÁNICO, pero que mirándolo a la cara, EL MIEDO se convierte en VALOR.

 

Si pasa el tiempo y no logramos salir, es importante pedir ayuda psicológica para poder afrontar el problema lo antes posible y así no dejar que crezca hasta la patología invalidante.

 

Ángela Gual

psicologa mallorca

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