Recomendaciones psicológicas para gestionar la crisis del Coronavirus

 

psicologa palma

Estamos asistiendo a una situación sin precedentes que nos obliga a cambiar de forma drástica nuestras rutinas diarias.

A este hecho hay que sumarle la incertidumbre de no saber cómo va a evolucionar la situación en las próximas semanas y el estrés añadido de tener que cambiar, en la mayoría de nosotros, la forma de trabajar, de relacionarnos o de movilizarnos.

También hacer frente a tener a los niños en casa las 24h y no poder dejarles correr por los parques hace que la tensión en casa pueda alcanzar niveles importantes si no  encontramos medidas de drenaje y gestión de las emociones.

 

La clave en esta situación tan comprometida pasa por tener en cuenta un par de recomendaciones básicas que facilitarán nuestra adaptación en estas semanas que llegan:

 

  1. La información: fuentes fiables y en cantidad medida. ¿Qué quiero decir con esto? Estamos siendo avasallados en las redes y a través del watsap por millones de escritos, comunicados, videos y demás contenidos gráficos que incitan al pánico, fakes y sacados de contexto. Es importante ser consciente de la situación en la que vivimos y ser responsables y consecuentes, pero de ahí a estar todo el día bombardeados por información alarmista y dramática hay un paso. Este goteo de horribles predicciones solo pueden fomentar la angustia que procede de la creación de la idea de que el futuro se prevé negro y catastrófico. Lo cual no es cierto. La pandemia del Coronavirus tendrá consecuencias reales y nuestro deber como ciudadanos es tratar de contener su avance siguiendo las recomendaciones sanitarias que nos están dando, de ahí a un holocausto apocalíptico hay un abismo. No ayuda estar en casa todo el día pegado al móvil, a cualquier mensaje que llega, a cualquier noticia que se cuelga. Tenemos una nueva oportunidad para relacionarnos en casa con los nuestros y sería oportuno dejar un poco de lado las nuevas tecnologías, para estar más cerca de la realidad física y no tanto de la virtual.
  2. Que la confinación no sea una tortura: Si tienes niños en casa, haz turnos con los tuyos para cuidarlos, alternando momentos con ellos con momentos de soledad en los que puedas realizar tus actividades personales. Cuando estés con ellos, planifica actividades entretenidas, realizad ejercicio físico y aprovechad para compartir todo ese tiempo juntos que nunca tenéis. Si vives en pareja trata de tener una parcela individual para poder hacer tus cosas y compagínala con actividades en conjunto, especialmente enfocadas en el placer.  Busca la manera de hacer unas rutinas de ejercicio, vístete, nada de ir en pijama todo el día. Haz aquello que nunca tienes tiempo de hacer, como leer, mimarte a base de baños, cuidados corporales… explota tu creatividad, ciultívate, descansa.
  3. Cooperación y altruismo, comunicación y calidez. Es un momento perfecto para potenciar nuestras habilidades más humanas.  Tendremos una gran oportunidad al ahora de comunicarnos, ya que tenemos una buena excusa para acicalar más a nuestros familiares, llamarlos y preguntarles cómo están, buscar alternativas de comunicación y de entretenimiento y mejorar los lazos afectivos. Atender a nuestros mayores siguiendo las recomendaciones pertinentes y asegurándonos de que no les falta de nada. Acercarnos telemáticamente a los nuestros, ahora que tenemos más tiempo libre.  Porque ayudar a los demás es algo tan enriquecedor que nos fortalecerá ante esta situación tan complicada. Dará sentido a nuestro tiempo y nos hará sentir útiles y capaces.
  4. Por último, el manejo de la sensación de impotencia ante el virus y la situación: Da la sensación de que no podemos hacer nada para manejar esta situación, que somos objetos pasivos mientras la epidemia va haciendo estragos por donde pasa. Sin embargo eso no es cierto. El aislamiento en casa es una acción que nos ennoblece ya que es la medida de contención más efectiva, a pesar de que pueda parecer que no hacemos nada. El tratar de ayudar a los demás también nos ayudará a luchar contra la impotencia (de hecho, aislarnos ayuda mas a los demás, especialmente a los ancianos, que a los adultos y niños). Cumplir las normas que nos indican a través del Gobierno es otra manera de actuar frente al virus de forma activa. Ir al supermercado y comprar solo lo que necesitamos, sin crear caos ni pánico. Mantener las distancias, proteger a los mayores… Ahora los héroes son los que se contienen para favorecer la canalización del brote.

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Entre todos podemos marcar la diferencia. Recordad que no hay noche que no vea el día.

 

 

 

 

Ángela Gual.

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