LA TÉCNICA DE LOS PEQUEÑOS PASOS PARA LOGRAR HASTA LOS MÁS GRANDES OBJETIVOS

 

psicologa palma

“Quien mueve montañas empezó apartando piedrecitas” decía Confucio.  Y razón no le faltaba al gran pensador.

 

Cada vez más investigaciones avalan cómo a partir de la acción más pequeña podemos lograr las más grandes gestas. De hecho, hacer grandes cosas es un trabajo muy laborioso, extenuante y difícil de lograr, por lo que no solo la motivación debe estar en su punto más álgido sino también las habilidades, la energía, la disposición personal, el material y el entorno, cosa que difícilmente puede reunirse en un mismo momento (como cuando se alienan los astros en una conjunción perfecta, diría yo).

 

Un objetivo demasiado grande puede ser poco realista ya que sus dimensiones fácilmente superarán tus capacidades. Sin embargo, las grandes cosas están hechas de pequeñas cosas y ahí reside el secreto de su constitución. Hasta el edificio más titánico está construido de pequeños ladrillos, colocados uno al lado del otro.

 

Esta idea puede abrirnos grandes horizontes ya que como comentábamos, podemos hacer lo que podemos hacer, y no más. Sin embargo, la concatenación de pequeños logros nos lleva a acumular, a construir algo más grande que la suma de cada uno de ellos. Y sin darnos apenas cuenta, vamos construyendo un camino de millones de kilómetros a partir de un solo paso, tras otro paso, tras otro paso. Pequeños actos que suman, que configuran grandes logros, grandes conquistas, tan grandes como podamos imaginar.

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Este sistema de estructurar nuestras ambiciones nos dará la llave para crecer sin techo a la hora de conquistar nuestros objetivos, por ambiciosos que sean. Existen dos secretos fundamentales para lograr alcanzar nuestros sueños;

  • Hacer solo y solamente la cosa más pequeña. De esta manera es imposible fracasar, y por lo tanto, con cada escalón subido, nos sentimos más capaces, más fuertes, más útiles, y nuestra autoestima también se enriquece, nuestro autoconcepto y la imagen social que reflejamos a los demás.
  • No detenerse. No importa de donde partimos ni lo pequeño que sea nuestro paso, pero es muy muy importante la constancia, que cada día haya un paso. Tan pequeño que no pueda ser esquivado, pero lo suficientemente grande como para movernos aún un milímetro de donde estamos hoy.

 

Estos dos pasos hacen infalible cualquier plan que podamos proponernos. Además, si logramos mantenerlos en el tiempo, se convertirán en hábitos. Éstos tienen la cualidad de volverse automáticos y por lo tanto, la resistencia a ponerlos en marcha, la pereza y la desidia se reducen notablemente ya que los ponemos en marcha casi sin darnos cuenta, como parte más de nuestras rutinas diarias, haciendo frente a la intransigencia al cambio que nos caracterizan. Ya que todos tenemos un equilibrio que nos cuesta dejar porque por muy mal que nos funciones, es parte de nuestra homeóstasis con el mundo y con nosotros mismos.

 

Weakland decía: “Cada cosa lleva a otra cosa, que a su vez lleva a otra cosa… si te concentras en hacer la más pequeña, y luego la siguiente, y así sucesivamente , habrás hecho grandes cosas habiendo hecho tan sólo pequeñas cosas”.

 

Ángela Gual

 

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