La llegada del bebé. Éxtasis y drama. La carrera por sobrevivir como pareja.

 

psicóloga palma

¿Qué nos ocurre a muchas parejas cuando llega un bebé que donde creíamos un paraíso topamos con un terreno arduo y denso, muy alejado de la idea que teníamos del edén?

¿En qué fallamos tan estrepitosamente para esforzarnos, a veces titánicamente, en lograr aumentar nuestra familia para que luego se vuelva en contra nuestra con una facilidad solo vencida por su velocidad?

 

He de reconocer que recientemente mi familia y yo hemos atravesado dicho pantano y aunque hemos logrado cruzar la laguna sin naufragar, lo nuestro nos ha costado, y más de una y dos veces, nuestra balsa se hundía y achicar “a una” ha sido determinante.

 

A mi consulta acuden muchas parejas perdidas tras el nacimiento de su bebé, desesperanzados por tratar de hacer funcionar una y otra vez un mecanismo que creían saber utilizar, y me consta que lo sabían. Solo que ahora tiene una pieza más, una pieza muy importante y por lo tanto, toda su configuración ha cambiado así como su modo de empleo. La adaptación a esos cambios será la clave para no verse anegados en una explosión de emociones que no sabemos canalizar. De lo contrario acabaremos sumergidos en sensaciones de abandono, desatención, incomprensión, frustración y rabia, que nos consumirán y colocarán en una posición más predispuesta a luchar que a comprender y ayudar a remar.

 

El caso es que no es lo mismo dos que tres. ¿Aunque incorporemos la pieza más importante y querida? ¡Precisamente por eso!

 

¿No era yo el/ la más importante para ti?

Si mi mujer antes me atendía, me abrazaba, me escuchaba, me miraba con esos ojos de amor inmensurable… y ahora lo hace con otro… ¿en qué posición quedo yo?. ¿No existo o qué?

Que pasa si hecho de menos esas tardes tirada en el sofá, durmiendo, comiendo y haciendo el amor, en donde mi hombre me acariciaba y me dejaba reposar en su regazo mientras me quedaba dulcemente aletargada, sin nada más que hacer que recibir sus caricias… y ahora no tengo ni medio segundo para ir al WC a no ser que me lleve en brazos a mi bebe y trate de limpiarme haciendo malabarismos varios?

 psicóloga palma

La llegada de un bebé supone una explosión de emociones (sin hablar del aluvión de hormonas que nos desestabiliza de continuo), es algo así como pasar del cielo al infierno y al cielo… y al infierno.. y al cielo…unas tropecientas veces a lo largo del día… y de la noche… y del día… y de la noche…indefinidamente.

Y yo me pregunto, ¿tenemos paracaídas apto para tal uso? ¿Alguien nos ha enseñado a sobrevivir a tal renuncia de uno mismo?

Se trata de un derroche de generosidad del cual no todos son conscientes cuando emprenden el viaje. Sin embargo, todos acaban comprendiendo la profunda generosidad que reclama tal sacrificio. Ojo, no me malinterpretéis. Dicho sacrificio solo representa tal en determinados momentos de agotamiento y postración extremos en los que la inmensa felicidad que te proporciona tu nueva paternidad se ve enturbiada por una sensación galopante de dependencia y esclavitud que muchas veces no sabes cómo limitar.

La proporción de momentos de felicidad y de abatimiento van alternando de forma casi inevitable a lo largo del proceso de adaptación y transformación familiar. El quid de la cuestión  es que según las motivaciones, organización, comunicación y demás conceptos claves de la estructura y ordenamiento de la pareja, la balanza se declinará más tiempo a favor de uno u otro estado de ánimo, lo cual determinará nuestra percepción general de la vivencia. Algo que puede ser maravilloso, por problemas de dirección, puede convertirse en un suplicio. De igual forma, una buena gestión de los recursos nos llevará al disfrute extraordinario de la maravillosa experiencia de crear vida y darle un sentido que nunca imaginaste a la tuya. De  ayudar a desarrollar un nuevo ser que será a tu imagen y semejanza, que hablará como tu lo hagas, que pensará lo que tú le enseñes y que sentirá un amor hacia ti, solo superable por el que tú sentirás hacia él (al menos hasta la pubertad).

 

13/10/17ada la complejidad de los términos, trataré al menos de dibujar en simples trazos la locura de esta situación y sus entresijos más relevantes, el paracaídas y las herramientas para aprender a utilizarlos:

 

Dificultades básicas por las que atraviesa una pareja al estrenar la paternidad:

 

-El cansancio generalizado (evoluciona a mialgias, problemas gástricos y articulares)

-La falta, a veces radical,  de sueño (el cerebro se muere poco a poco y la labilidad emocional aflora como los rayos en una tormenta eléctrica).

-El miedo a hacerlo mal, el no saber (inexperiencia lógica)a ser regañado, a no dar la talla a ser juzgado a no estar a la altura, a no decepcionar,  a no cambiar la percepción de tu pareja hacia tí, de positivo a negativo, al “quita ya lo hago yo”…

-La invisibilidad (¿hola? estoy aquí)

-La falta de comunicación (no saber pedir ayuda o reclamar nuestras necesidades con claridad (y especialmente con amabilidad)

No saber ponerse en el lugar del otro.

-Falta de tiempo para cubrir las propias necesidades básicas ocio/ placer/ descanso

-No compartir tiempo juntos ni actividades conjuntas

-Abandono físico y sexual

 psicóloga palma

Evidentemente, cada problema tiene una solución que la profana, es decir, que se deben usar herramientas específicas para poner fin a cada conflicto, y cada pareja pecará más por un lado que por otro.

Lo que parece de crucial importancia es saber reconocer al enemigo, que no es la pareja sino cualquier ítem de los señalados arriba. Seamos conscientes de que no puedo dar en el blanco de una diana que no veo. Si tengo los ojos cerrados no acertaré con toda seguridad. Así que hacernos conscientes de qué es lo que falla, y por lo tanto, qué es lo que tengo que mejorar, parece clave para la recuperación de la estabilidad familiar.

Por otro lado, otro elemento imprescindible es el hacer equipo, solidarizarse con el otro, tratar de comprenderlo y de ponerse en el lugar del otro. Así podremos conocer con mayor facilidad sus necesidades y las abordaremos de forma más natural. Si el otro está bien, yo estaré bien y todos estaremos bien.

Por último y no menos importante, tener una comunicación fluida, clara y respetuosa, así como diferentes canales de drenaje, serán básicos para mantener a flote el bote. Olvidarnos de interpretar, deducir o imaginar qué necesita el otro o que el otro debe suponer que nosotros necesitamos. Las bolas de cristal se quedaron (en la mayoría de los casos) en el S.XIX. así que no contemos con ellos y utilicemos la lógica y la colaboración asertiva para manejar una situación excepcional  y así aprender a disfrutarla al 100%.

 

 

 

Ángela Gual