Hablamos en el Programa «5 Dies» de IB3TV sobre los secuestros en menores y cómo prevenirlos con ls Psicóloga Ángela Gual

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PSICOLOGA PALMA

 

¿Cómo debemos hablarles a nuestros hijos de los secuestros sin asustarlos? ¿A qué edad podemos dejarles ir solos o volver solos de la escuela? ¿Es bueno para ellos darles esta autonomía? ¡Cómo podemos encajar la culpa si sucede algún percance? Todas estas y otras cuestiones las hablamos esta tarde en el programa 5 Dies de IB3TV.

A modo de resumen diremos que a los niños se les puede y se les debe inculcar ciertas indicaciones de seguridad básicas en relación a cómo esperamos que se relacionen con los demás. El concepto de «Persona extraña» han de conocerlo. Evidentemente deberemos adecuar nuestro lenguaje y vocabulario a la edad del niño, a su maduración y a sus capacidades comprensivas.

A los niños se les debe explicar que un extraño es una persona que no conocemos. Se les debe decir que no deben irse con nadie que no conozcan, aunque les digan que vienen a buscarlos por nuestra indicación. Nosotros siempre les diremos quien va a venir a buscarlos y esta persona siempre será alguien de confianza, que ya conocen y que es segura, con la que se sienten bien, por lo que jamás han de irse con nadie que no tenga relación con ellos y que no les hayamos dicho que los vendrán a buscar.

Pasa lo mismo en el parque o espacios abiertos y concurridos. Debemos explicarles a los niños sin entrar en detalles que hay personas que podrían ofrecerles caramelos, o pedirles ayuda para ir a buscar un perrito, o decirles que sus papas los mandan a buscarlos, para incitarlos a meterse en coches o a seguirles a otro lugar. Se les explica a los niños que en esta situación, ellos han de buscar un adulto de referencia, gritar o correr pero que nunca deberán aceptar las golosinas o ir con ellos para ayudarles ya que éstos les pueden engañar. No los conocen y no sabemos cuales son sus intenciones.

Toda esta información que parece ciertamente alarmista lo es desde el punto de vista de un adulto que entiende lo que hay detrás de estas aciones perversas, sin embargo, si se les transmite a los niños con tranquilidad, seguridad y calma ellos no lo recibirán como algo dramático y esa es la clave. Hay que informarles, hay que instruirles pero sin atemorizarles, porque no tenemos que solucionar un problema para meterlos en otro (fobias, traumas…). Así les daremos el mensaje de forma clara pero sin detalles, serenos pero contundentes.

PSICOLOGA PALMA

 

Respecto a la edad adecuada para ceder en la autonomía de los niños para manejarse solos en la calle, hay que decir que no existe una edad concreta para ello ya que dependerá una vez más del desarrollo madurativo del niño, de su capacidad para ser responsable y de sus capacidades. También del tipo de vía, la congestión de la circulación, la cercanía con el hogar, el tipo de urbe, si van solos o acompañados por otros niños…

Lo que está científicamente demostrado es que un niño menor de 10 años no tiene las capacidades psicomotoras plenamente desarrolladas para hacer frente a situaciones como la de captar si alguien le quiere engañar. Antes de los 8 años ni siquiera tienen la total capacidad visual y la velocidad de reflejos como para hacer superar una incongruencia vial o a reaccionar positivamente a un imprevisto relacionado con otros vehículos.

Permitirles desarrollar su autonomía sin duda una labor que les debemos como padres a nuestros hijos. Tan importante como determinante a la hora de consolidar su autoestima y la confianza en sus recursos personales y capacidades.  De no ceder a este progreso, estamos condenando a los niños a ser cojos y mancos en una sociedad ya de por sí muy hiperprotectora con los hijos, que está generando verdaderas catástrofes de cara al desarrollo emocional de las próximas generaciones. Per, ¿hasta qué punto vale la pena arriesgarse? habrá que hacer un balance de los costes y los beneficios, calculando finamente los riesgos reales y la capacidad de responsabilidad para precisamente dejarles crecer y responsabilizarse de sus propias funciones, de forma gradual y paulatina, hasta que lleguen a ser plenamente autónomos y se conviertan en adultos seguros y fiables.

Ser padres siempre conllevará un riesgo, jamás podrán crecer con la seguridad al 100% de que no les va a pasar nunca nada, pero no por ello podemos encerrar a nuestros hijos en cárceles de cristal. Solo deberemos permitirles  un cauce fino, que a medida que vaya llegando a buen puerto, pueda abrirse más y más hasta dejarlos fluir con todo su caudal.

 

Ángela Gual.

PSICOLOGA PALMA

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