Envejecimiento: ¿Cómo afrontarlo?

Ser mayor no es algo que podamos de definir forma precisa. ¿Somos mayores o nos sentimos mayores? ¿Qué llega primero? El envejecimiento es un proceso por el que todos pasamos y que nos afecta desde el plano físico y también psicológico, pero de una manera muy distinta. En nuestras manos está afrontarlo de una manera saludable y positiva.

Como en muchos aspectos de la vida, se pueden tomar varios caminos a la hora de envejecer. Las más habituales suelen ser exhibir un espíritu joven y alcanzar un envejecimiento con éxito o, por otra parte, la negación de la vejez. En otras palabras, nos encontraremos ante la disyuntiva de tener que responder ante los cambios que se avecinan.

Lo verdaderamente cierto en estos casos es que la visión de cada persona, la forma de afrontar el envejecimiento influye de manera decisiva en nuestra propia persona. No hay dos casos ni tampoco dos culturas iguales. De esta forma, dependiendo de distintas zonas geográficas, podemos observar cambios muy diferentes de un hecho universal y objetivo como es hacerse mayor. Por todo ello, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que sentirse mayor (o viejo) es un concepto con una impresionante carga cultural y social, muy por encima del componente genético.

En otras palabras, es nuestro propio cerebro el que nos guía sobre las actitudes más idóneas para cada etapa de nuestra vida, así como los sentimientos que nos despiertan cada una de ellas. Las elige, por tanto, nuestro subconsciente y no nuestra edad, que no deja de ser un mero dígito.

Consejos para afrontar el envejecimiento

Son varias las alternativas que tenemos a nuestra disposición para poder afrontar esta fase vital de una manera positiva y que ello repercuta en el plano físico y también en el psicológico. Por ejemplo, están demostrados los beneficios del ejercicio físico para la salud general y también para la mental. Disfrutaremos de ventajas como mejora de la masa ósea o de la circulación sanguínea, pero también ganaremos vitalidad, liberaremos endorfinas y disfrutaremos de una sensación de placer por el deporte.

El envejecimiento no afecta solo a nuestro físico, sino también a nuestra mente. Así, por ejemplo, resultan convenientes ejercicios destinados a la activación de la memoria, la capacidad mental o la estimulación cognitiva.

En último lugar, hay que tener presente que una actitud positiva siempre es recomendable para afrontar cualquier aspecto de nuestras vidas. Durante el envejecimiento no iba a ser menos.

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