El perfil de una persona manipuladora

Desde el punto de vista psicológico, el perfil de una persona manipuladora es aquel en el que un individuo trata de explotar las debilidades emocionales de otro para su beneficio personal. La capacidad para distorsionar creencias ajenas y conseguir convencer de hacer lo que él quiere son bastante habituales, así como la explotación y el chantaje emocional.

El perfil de una persona manipuladora

En casos extremos, siempre hay gente que se pregunta si realmente la mente humana es tan manipulable como parece. Lo cierto es que todo dependerá de nosotros mismos. Algunas personas son más influenciables que otras por distintos motivos, como pueden ser la presencia de toda clase de carencias afectivas que precisan de mayor atención social, ser una persona con mayores inseguridades o sensible. Todas estas características nos pueden llegar a convertir en “carne de cañón”.

El perfil un manipulador, una persona capaz de fascinar

Si hay cualidades “constantes” en las personas manipulares, estas son su alta inteligencia y el hecho de ser muy agradables al trato. Esto les permite actuar de distintas formas, siendo la adulación una de las principales. Así, al halagar a una persona con pocos recursos sociales, esta terminará sintiéndose atraída por él, queriendo complacerlo en todo momento.

Pero no es la única manera que usan para manipular, ya que también pueden conseguir objetivos a través de la culpa o tergiversando la realidad para uno crea todo lo que van contando y hacerlo parte de una realidad distorsionada.

Hay que tener presente que los manipuladores son conscientes de lo que hacen en todo momento y lo hacen por un objetivo claro: “el fin justifica los medios”. Les gusta sentirse poderosos y tener el control. Hacen lo que tengan que hacer para llegar a estos fines. son perfectamente conscientes, conocen los puntos débiles de la otra persona y saben dónde atacar.

¿La manipulación es amorosa?

Es cierto que puede haber un trasfondo amoroso, aunque no tiene por qué ser fundamental. En este caso, el manipulador siempre estará tejiendo los hilos para que la otra persona se enamore de él. Sabe que, si la adula lo suficiente y le hace sentirse importante, va a tener la sartén por el mango y manejar a la otra persona muchísimo mejor.

Pero, como hemos mencionado al principio de este post, todo depende de cada. Un individuo inseguro que se topa con alguien que se convierte en su mundo, tenderá a favorecer cualquier cosa que pueda pedir la persona manipuladora. Cada persona tiene su límite. Al fin y al cabo, todos somos responsables de lo que hacemos.

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