El problema del consumo de pornografía en menores

Hoy en día, vivimos en un mundo altamente conectado. Internet, smartphones, tablets o portátiles nos permiten acceder a un inmenso espacio de información. Este hecho, que puede ser positivo, también tiene su componente en ciertos aspectos, como por ejemplo el gran aumento del consumo de pornografía en menores.

Se da en los últimos tiempos el hecho de que los jóvenes encuentran en las redes sociales y la pornografía una fuente de información y educación sexual. Es importante comprender que incluso niños y niñas de 8, 9 y 10 años cuentan con la posibilidad de un acceso a contenido erótico a edades tempranas.

El consumo de pornografía en menores como fuente de educación está comenzando a provocar que un buen número de jóvenes acudan a terapias psicológicas por problemas de erección, eyaculación precoz y adicción al porno. En algunos casos, se llegan a presentar situaciones en las que el joven necesita porno para conseguir excitación.

Nuevos hábitos en la sexualidad de los jóvenes

Es una realidad que actualmente, los niños tienen menos límites, no están acostumbrados a la frustración, ya que se les da todo lo que quieren. Si esto lo trasladamos al campo del sexo, es una bomba explosiva. Sin límites ni control, podría haber repercusiones complicadas.

A este hecho hay que unir una grave falta de información sexual, lo que les empuja a recurrir a Internet y a la pornografía como fuentes de conocimiento desde edades muy tempranas.

Es importante tener en cuenta en este punto que los impactos de la pornografía son más relevantes en hombres que en mujeres, tanto por la frecuencia de uso como por los efectos buscados o por las consecuencias posteriores. En las películas hay presencia habitual de violencia abierta: estrangulamientos, golpes fuertes en distintas zonas del cuerpo…

Al acostumbrarse al visionado de pornografía desde muy pequeños, algunos jóvenes utilizan el porno como educación sexual, entiendo que una relación debe ser agresiva, violenta y con tendencia a cosificar los cuerpos.

El problema del consumo de pornografía en menores y posibles soluciones

Sin una educación sexual sana, los jóvenes corren el riesgo de considerar normal y real todo lo que se puede ver en la pornografía. Este hecho puede repercutir negativamente en sus futuras relaciones, creándoles problemas de inseguridad, generando frustraciones y dando lugar a problemas de erección y eyaculación precoz.

La solución suele pasar por los padres, responsables de poder implementar una relación de confianza, sin tabúes para poder educarles sexualmente. En este aspecto, es fundamental apoyarse e incidir sobre todo en los vínculos emocionales con respecto al sexo: respeto, empatía, consentimiento…

En último lugar, hay que comentar que sobre relaciones emocionales se puede comenzar a hablar a cualquier edad, siempre que los pequeños muestren interés. Es importante ser natural y evitar cualquier tipo de tabú para que el aprendizaje sea lo más natural posible.