AUTOMOTIVACIÓN. ¿Quieres saber cómo activarla para comerte el mundo?

 

psicologa palma

 

Es curioso pensar en qué poco nos cuesta decidir lo que es bueno y malo para nosotros, el crear una idea brillante, una intención positiva, sana quizás y cuánto nos cuesta después llevarla a la práctica. Muy especialmente si hablamos de un proyecto a medio plazo, es decir que no produce gratificación inmediata.

 

Este es un fenómeno universal entre los seres humanos, y digo entre los seres humanos porque los animales no tienen metas a medio o largo plazo simplemente porque no tienen una capacidad más allá de satisfacer sus necesidades más primordiales. Digamos que su cerebro reptiliano no se lo permite. Esa es una cualidad solamente desarrollada en el neocortex, exclusivo de nuestra raza.

 

Por lo que parece de esta dificultad entre los hombres, tiene una explicación que reside en un 50% en las hormonas y en otro 50% en los valores. Me explico:

 

Todos sabemos lo bien que nos sentimos tras hacer ejercicio, que no antes. Esto se debe a las endorfinasque nuestro cuerpo segrega, derivados de los opiáceos, que nos relajan y dejan en nosotros una sensación de paz y bienestar tremendamente agradable, casi rozando la felicidad. Tras el orgasmo o  tras engullir el manjar más exquisito experimentamos este tipo de sensaciones. Es una respuesta química que el cuerpo facilita precisamente para aumentar las acciones encaminadas a repetir este resultado, ya que es adaptativo. Necesitamos comer, movernos y reproducirnos.

En todos los casos podemos apreciar una secuencia de acción y recompensa consecuente.

 

¿Qué ocurre entonces con los proyectos que no son tan lineales? ¿Qué precisan de cierto tiempo para culminarse como recuperar un peso determinado, estudiar una carrera o emprender un proyecto laboral? Digamos que también existen ciertas hormonas que trabajan para motivarnos en este sentido, aunque más sutiles y con un funcionamiento diverso.

Cuando yo me esfuerzo en hacer algo, cuando siento que tengo posibilidades de lograr un objetivo a pesar de ser un riesgo, de ser un desafío (que no un suicidio), deseo ponerme a prueba, conocer mis límites, mostrar mi valía. Esta sensación de ganas por hacer, por demostrarse a uno mismo se elabora en la psique y rápidamente se traduce en las emociones, un escalofrío de emoción por el reto que me empuja a aceptarlo es lo que produce en mi hipófisis una secreción de dopamina. Esta hormona que parece insignificante es la encargada de fijar el placer al desafío, esa sensación de capacidad que se genera cuando saltamos al vacío con ciertas garantías, produce un fuerte refuerzo en el logro experimentado, por pequeño que sea. Este pequeño éxito aumenta mi sensación de capacidad, lo cual me hace generar más dopamina y ésta da directa en la diana del placer, y por lo tanto en el deseo de repetir la experiencia para volver a sentirme victorioso, lo cual me lleva a esforzarme más y a ser perseverante.

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Ahora hablemos de valores:

La PERSEVERANCIA es una palabra demasiado poco usada y de vital importancia para lograr metas a medio y largo plazo y sin la dopamina que genera esta búsqueda de límites, de capacidades, no lograríamos alcanzarlas.

 

Precisamente cuando hablo de que el 50% de los problemas frente a este gran hito son los nuevos valoresque se inculcan hoy en día hablo precisamente de la falta de principios que nos desaniman a esforzarnos para conseguir las cosas, a buscar solo lo fácil, lo gratificado, lo rápido, lo superficial. Nuestra evolución como Sociedad nos empuja a ello violentamente. La globalización, las nuevas tecnologías, el impacto emocional de las redes sociales… todo un mundo de impulsividad y consumismo en el cual lo quiero todo ya, sin esfuerzo ni coste, ya que me lo dan todo y gratis.

Estamos construyendo un mundo de valores vacíos y estériles que producen individuos débiles y vagos, incapaces de mirar más allá de la gratificación inmediata, como hacíamos hace 4,5 millones de años cuando  aún caminábamos a 4 patas.

 

Este es el gran motivo por el cual no segregamos la dopamina necesaria para AUTOMOTIVARNOS, y sin la motivación intrínseca no podremos mantenernos en el camino de los proyectos a medio plazo.

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¿La solución?

 

Estar atentos en la búsqueda del deseo, lo que nos genera sensación de capacidad y de ahí al placer anticipatorio de la dopamina, sumado a un trabajo personal y consciente de entrenamiento en el esfuerzo y en el empeño, en el posponer las gratificaciones para aumentar su placer, en aprender a gestionar la fatiga para llegar más lejos, y con ello cerrar el círculo con el aumento de sensación de capacidad y valía consecuentes que nos generará dopamina y que nos llevará a la consecución de los más grandes logros.

 

 

Ángela Gual

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