Aprendemos más sobre la Fonofobia en el Programa “5 Díes” de IB3.

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La Fonofobia, como su raíz etimológica indica, hace referencia a una fobia, es decir, a un miedo irracional que algunas personas pueden desarrollar, hacia objetos externos a la misma, a los cuales tienen una aprensión desmesurada que puede ir desde la sensación de intranquilidad hasta generar verdaderas somatizaciones  físicas y psicológicas que pueden acabar en ataques de pánico y angustia. 

La fonofobia por lo tanto, es el miedo desmesurado a determinados ruidos, que no tienen por qué ser fuertes o estridentes, simplemente singulares, es decir, específicos. Ruidos que la persona en cuestión ha fijado en su psique y a los cuales presta una atención obsesiva, de la misma manera que hace lo posible por evitarlos, y ahí es donde radica el problema y el funcionamiento de su mantenimiento. 

Una fobia siempre responde a una conducta de evitación, es decir, la persona tiene tanto miedo o incomodidad al respecto que hace todo lo que está en su mano para no encontrarse con el ruido. Este hecho le transmite dos mensajes, uno, muy evidente y funcional: he evitado el ruido y me he “salvado” de tener que angustiarme, me he escabullido, por así decirlo. El otro mensaje es mucho más subliminal pero a la vez muy potente, que le dice a la persona: has evitado el problema porque no eres capaz de hacerle frente. Este mensaje sugestivo crea en nosotros la idea de que realmente el peligro es cada vez mayor. A la siguiente evitación, se vuelve a generar el mismo mensaje, “no eres capaz”, y lo que inicialmente puede ser un pequeño problema, se comienza a convertir en un gran obstáculo hasta que se desarrolla una verdadera fobia, es decir, que mediante las correlativas evitaciones voy formando en mi la idea de que no puedo superar este ,ahora, gran muro, ya no me siento capaz de hacerle frente, consolidando así el miedo y la sensación de incapacidad que identifica a la víctima de una fobia. 

En nuestro caso, la señora que padece esta enfermedad comenta llevar muchos años de tratamiento, y centra sus intentos de solucionar el problema en alterar el medio, cambiar o controlar el ambiente o bien, evitar los ruidos a toda costa. La verdad es que la fonofobia, como cualquier otra fobia, no tiene en principio componentes de disfuncionalidad sensorial, lo que quiere decir que es una enfermedad puramente psicológica, por lo que alterar el medio es una manera más de evitar hacerle frente al problema. Es imposible controlar el medio ya que éste es imprevisible y sus parámetros son casi infinitos, sin decir que lo que es molesto para unos, puede ser placentero para otros. 

La solución a este problema pasará por la aplicación de terapias adaptadas a la paciente, que calcen con su manera de percibir el mundo y que realmente puedan mostrarse eficaces en el avance de su tratamiento. Por lo que mi consejo como psicoterapeuta será el buscar estrategias diferentes a las que lleva poniendo hasta ahora, para tratar de hacer cosas diferentes que nos lleven a sitios diferentes. El “más de lo mismo” cuando algo no funciona, no garantiza que después de mucha persistencia vaya a funcionar. Así, encontrar una terapia alternativa a la que está utilizando ahora, puede llevarle a experimentar nuevos horizontes de cara a una recuperación más rápida y efectiva. 

Ángela Gual