La comunicación no verbal. Lo que expresamos cuando no decimos nada.

 

Las palabras, el tono de la voz, la velocidad con la que emitimos los sonidos… es una prueba tangible de lo que es la comunicación. La oímos, la entendemos y está ahí.  Sin embargo, cuando callamos, cuando miramos o suspiramos, también aportamos una valiosa información, más sutil quizás, mucho más difícil de falsear y tan verídica como la verbal.

La comunicación no verbal se constituye del significado que le damos a las expresiones faciales, el contacto visual, los patrones de contacto físico, la posición y los movimientos corporales, el espacio interpersonal, los ruidos que emitimos… se incluyen en este texto ilegible tanto las acciones emitidas como las que dejan de realizarse. Digo tanto mirándote como dejando de haciéndolo.  Así un apretón de manos fuerte, o llegar tarde al trabajo son también formas de comunicación.

psicóloga palma de mallorca

La comunicación no verbal suele darse junto a las palabras, y una apoya a la otra para ampliar la información emitida.

La cultura determina de forma muy importante el significado que le atribuimos a la comunicación no verbal, por ello es muy importante contextualizar nuestras interpretaciones.

 

Por ejemplo, en España, la sonrisa que acompaña a una verbalización nos muestra deseo de agradar, de ser amables y corteses. En Rusia, en cambio, una sonrisa mientras te hablan puede interpretarse como falta de confianza, intento de engaño y poca fiabilidad.

 

El entrenamiento en comunicación no verbal puede ayudarnos en gran medida a mejorar nuestras habilidades sociales y a maximizar la consecución de objetivos llevados a cabo en el ámbito social, laboral y personal, ya que mejora las comunicaciones e integra las verbalizaciones para emitir un mensaje más completo y envolvente, más capaz de convencer y de seducir a nuestro interlocutor.

no-hablar-demasiado-en-la-entrevista_271

 

¿Cómo entrenar nuestra comunicación no verbal? Ahí van algunos truquillos!

 

Dicen que los ojos son el espejo del alma. Los ojos y la mirada son capaces de expresar todas las emociones humanas, tristeza, alegría, tensión, miedo, preocupación, respeto, estimación… A través de ellos podemos saber lo que está pensando nuestro dialogador. Es por ello que una persona que mira a los ojos, de forma limpia y serena, se muestra segura, amistosa madura y sincera. Aporta fiabilidad y atracción.

 

El movimiento de las manos. Un buen uso dará impulso a lo que comunicas, dará ritmo a tus verbalizaciones y expresividad a su movimiento. No las uses inútilmente y mucho menos para distraer a la otra persona. Evita palmoteos y movimientos violentos, que solo muestran irritación, inseguridad, y nerviosismo. No las acerques excesivamente a la cara del otro ni te toques constantemente la tuya, puede ser molesto o intimidatorio para nuestro interlocutor.

 

Contacto físico, en su justa medida. Hay personas que siempre están dando palmadas en la espalda o tocando a los otros en los brazos, hombros… para llamar su atención. Es bueno demostrar cariño pero también es importante ser respetuosos con los demás. No toques a la otra persona innecesariamente. Hay personas que se sienten invadidas cuando se las toca. Ojo, tampoco hables o escuches con las manos metidas en os bolsillos porque eso denota indiferencia y mala educación.

 

Cuida los gestos. Si finges interés en una conversación, será fácil detectarlo. La actitud física cuenta mucho. Moverse nerviosamente o levantarse, cruzar y descruzar las piernas, moverse en el asiento, mirar el reloj constantemente denotan aburrimiento y es una gran falta de respeto. Si tienes que mirar la hora hazlo en el reloj del otro.

 

Siéntate correctamente. Tranquilo, sereno y paciente. En el centro de la silla y no te muevas demasiado. Sentarse en el borde de la silla denota impaciencia por irse. Si cambias de posición todo el rato, estás expresando a gritos tu aburrimiento. Si mueves incesantemente los pies, tu interlocutor interpretará que te sientes inseguro, que estás nervioso o molesto.

 

La mirada, en su sitio. Si hablas con alguien, no mires a todos lados, mírale a él pero sin fijar la mirada, eso incomoda e intimida. No le chequees el traje, los zapatos o el peinado. Si quieres fijar la mirada en alguien sin cansarte psicológicamente, puedes mirar su entrecejo, para el otro no habrá diferencia.

 

Controla las expresiones de tu rostro. Sonríe de forma intercalada, cálida y francamente. Eso transmite confianza y buena disposición. Pero cuidado, no exageres ya que puede convertirse en una mueca y dar la impresión de que hablas de algo fingido. Apretar demasiado los labios puede delatar que tienes desconfianza o que dudas a cerca de lo que el otro te está diciendo o sugerir que tu no estás siendo sincero en lo que cuentas.

 

97200713

 ¡Ahora solo te queda practicar un poco! Verás como a partir de ahora suenas más convincente en tus propósitos. La coherencia entre lo que decimos y lo que expresamos es vital para que nuestro discurso sea convincente así que, ¡Adelante!

 

Ángela Gual.