Participación de la psicóloga Ángela Gual en “La Noche” de la COPE. Grandes Robos de la Historia. ¿Cómo son los perfiles psicológicos de sus protagonistas?

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En el programa de Radio “La Noche” de la COPE, con Ricardo Arjona, esta semana damos luz a diferentes “Grandes Robos” de la Historia. Analizamos cómo es el perfil psicológico de sus componentes y cuales son sus roles asimétricos en el grupo.  Podéis ver el análisis del perfil psicológico a partir del minuto 25.

 

Es difícil meter en el mismo saco a todas las mentes que elaboran y ejecutan un plan de robo, ya que los móviles cognitivos y emocionales pueden ser muy diversos, así como los tipos de personalidad de las personas que se atreven a tales fechorías. 

Pero si pudiéramos generalizar de alguna manera, diríamos que en las bandas o grupos que perpetran un robo de estas magnitudes suele haber una mente que dirige y de paso, manipula, a todas las demás. Suele haber un ideador de la trama, que se encarga de la planificación y la elaboración del evento. Es el que da las órdenes y construye los roles. Busca a sus colaboradores y se lleva la mejor tajada.  Este suele coincidir con una personalidad psicópata, manipulador, egocéntrico, con ínfulas de superioridad, ajeno a las leyes y con la sensación de poder hacerse con lo que desea sin importar la ética o las consecuencias para sus compinches o para las posibles víctimas. Suele ser el que corre menos riesgo y el que se mancha menos las manos, ya que le gusta dominar la situación desde una perspectiva más alejada y segura, aunque no siempre es posible ya que como vemos en los casos citados, los robos de estas características son organizados para la participación de pocos individuos, por lo que cada uno tiene su papel y no se puede prescindir de nadie. 

Normalmente en el grupo también hay varios  sujetos que están en el mismo por sus habilidades concretas o también por ser fáciles de manejar. Son los peones del rey.  Vemos por ejemplo en uno de los casos comentados, el del robo a Securitas en Kent, que cuanto menos es curioso cómo uno de los 5 integrantes de la banda tiene 49 años, mientras los 4 restantes se mueven entre los 26 y los 35 años. También vemos que varios de los muchachos jóvenes tienen trabajos posiblemente ni bien remunerados ni gratificantes o no tienen trabajo conocido. Es una característica que puede definir a un ganado fácil de convencer para hacer “alguna locura” que les abra las  puertas del paraíso. 

Otro dato interesante es el hecho de que contra más antiguo es el caso, más chapucero parece el robo, mas rudimentarios son los elementos de engaño y de forma más ingenua se comportan las víctimas. El asalto al tren de Glasgow, sin ir más lejos, estuvo lleno de eventualidades mal calculadas y poco consideradas. Ni los verdugos analizan bien los posibles imprevistos ni las víctimas actúan con cautela o recelo en comportamientos llamativos.  En este caso y en relación a lo comentado anteriormente,  vemos también como todos los miembros fueron encarcelados menos el cabecilla, que estuvo 5 años fugado. Claramente él tuvo una posición de superioridad sobre los demás y gracias a ésta, obtiene un resultado ventajoso.

 Es evidente que la tecnología y las nuevas maneras de comunicarnos y de investigar han favorecido tanto la manera de cometer crímenes como las estrategias para descubrirlos y hacer justicia. 

En cualquier caso, los grandes robos son un espectáculo, como muy bien comentábamos antes, digno de filmar precisamente por lo difícil del hito, por la gran magnitud de los riesgos y también de los beneficios. No apto para cardiacos, este tipo de propuestas se da en megalómanos muy narcisistas que mueven a otros más dúctiles y emotivos, convencidos por la sensación de poder y lujo, que finalmente suele reducirse a un espejismo, muy especialmente para los pobres y sensibles peones.

Ángela Gual