Participación de la psicóloga Ángela Gual en “La Noche” de la COPE. En este caso abrimos el expediente de John George, el asesino que se deshacía de los cuerpos con baños de ácido.

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En El programa de Radio “La Noche” de la COPE, con Ricardo Arjona, esta semana damos luz sobre el expediente de John George, un psicópata que evoluciona paulatinamente, de lastimar a ratones a asesinar a personas por móviles económicos.Después se tenía que deshacer de los cuerpos… Podéis ver el análisis del perfil psicológico a partir del minuto 37.

 

 

Nos encontramos ante un caso espeluznante, por la gran capacidad del asesino para ejecutar sin dilación a sus víctimas. 

Lo primero que podemos apreciar es que este sujeto ha ido creando y desarrollando de forma paulatina su componente psicópata. Sabemos que un psicópata es aquel que no tiene remordimientos ni sentimientos de culpa, que no sufre al hacer daño a los demás y que para conseguir sus objetivos, cruza por en medio sin preocuparse por moralidades, leyes o daños físicos o emocionales que pueda causar.  No hay empatía ni emociones afectivas hacia los demás y por lo tanto, se trata siempre de un juego de estrategia en el cual el objetivo es conseguir lo que uno quiere y no existen límites ni reglas. 

Digo que su personalidad psicópata va aflorando de forma gradual porque podemos apreciar cómo John George nace y crece en una familia muy represiva, que lo limita y acompleja, tratando de atemorizarlo por “el mal exterior”, Es posible que estas circunstancias hayan marcado al niño, incitándole a crecer fuera de la sensibilidad, como medida de protección. También vemos que cuando era niño, disfrutaba lastimando animales y después a los compañeros de clase. Se muestra una escalada progresiva que parte de hacer a los animales lo que él siente que los adultos le hacen a él, me refiero al componente represivo y autoritario con el que la secta protestante Plymouth trata de educar a sus infantes. Es posible que esta represión generara en él sentimientos de frustración e impotencia que después materializara torturando a otros seres vivos, como drenaje y como necesidad de sentir que domina algo. Posteriormente, ya de adolescente, con más armas y habilidades, empieza a robar y a estafar, después tras pasar un periodo en la prisión, empieza a seducirle la idea de usar ácido para hacer desaparecer cuerpos y lo pone en práctica con ratones… Estos comportamientos nos muestran la escalada evolutiva de una mente que va avanzando hacia actos cada vez más lesivos,de forma premeditada, estudiada y controlada, para no correr riesgos y para salirse con la suya, pero sin ni un ápice de culpa o sentimientos de hacer algo mal hecho. Acaba probando el ácido en personas, y al funcionarle, ya se arranca a perfeccionar su modus operante para lograr estafar a gran escala y conseguir buenos ingresos ilícitos a cosa de asesinar a los propietarios de dichas economías.

Apreciamos también que cuando comete los crímenes lo hace con una pistola, de forma limpia, precisa y contundente. También aquí vemos una evolución ya que la primera vez lo hace en un pub y con un golpe y después ya lo hace en su casa y con una pistola. Esta limpieza y precisión denotan falta de emociones en la ejecución, no hay ira ni venganza ni impotencia… Solo el deseo personal de hacerse con algo que no es suyo y la búsqueda de una manera que no le haga tener que limpiar mucho después. Economía del asesinato en su máximo esplendor.  Beberse la sangre en su último crimen, solo es un paso más en el desarrollo de una mente perversa que va haciéndose más sádica y extravagante, un asesino aburrido de lo anodino en la búsqueda de sensaciones más envolventes. 

Finalmente comentar que su participación con la policía y la pantomima de acompañar a las amigas de la víctima, las puestas en escena y las verbalizaciones en los interrogatorios solo denotan control, seguridad de estar por encima de los demás, de ser más listo que los demás, arrogancia, altivez y prepotencia, premeditación y una sensación subjetiva detenertodo bajo control, hasta el punto de declarar que es el asesino pero que sin los cuerpos no pueden enjuiciarle. Tan seguro estaba de ser superior que como dice el refrán, por la boca murió el pez.

Ángela Gual