Participación de la psicóloga Ángela Gual en “La Noche” de la COPE. En este caso abrimos el expediente de Jeremy Barber, el psicópata adoptado.

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En El programa de Radio “La Noche” de la COPE, con Ricardo Arjona, esta semana damos luz sobre el expediente de Jeremy Barber, un niño que es adoptado a corta edad, colmado con todas las comodidades de una familia atenta, afectuosa  y bien acomodada,  acaba asesinando a sus familiares para apropiarse de los bienes de su familia. Podéis ver el análisis del perfil psicológico a partir del minuto 48.

 

Con todos los datos de los que disponemos, podemos leer al menos en parte, que el móvil que incitó  al asesino en este caso a realizar los crímenes descritos  era puramente económico sumando quizás también la culminación de una venganza personal contra la propia familia ya que nuestro protagonista parece que nunca  se sintió aprobado por sus padres adoptivos, de la misma manera que él no aprobó tampoco la forma que tuvieron ellos de intentar educarle. Ese es el factor ambiental que añadió leña a la hoguera psicopática de Jéremy, en cuanto a la construcción de su personalidad perturbada. Un hogar adoptivo en el cual no sintió sus necesidades cubiertas, en el cual sus percepciones afectivas no lograron satisfacerse como él hubiera deseado. 

Por las diferentes pesquisas aportadas podemos apreciar una personalidad muy inconformista, sujeta exclusivamente a su criterio personal, es decir, lo que él deseaba debía ser satisfecho, sino , se sentía peyorado. Vemos esta actitud por ejemplo  cuando lo internan en uno de los colegios más caros del país, con la mejor de las intenciones, o cuando le obligan a trabajar en una pizzería, de la que se descuelga rápidamente.  Vemos ya en el colegio como muestra claros rasgos antisociales y psicopaticos, cómo despotismo, sensación de superioridad y sadismo, al buscar el malestar de los compañeros para su mera diversión. 

Apreciamos una falta total de empatía en la mayoría de los actos que reproduce, como el de no querer conocer a sus padres biológicos. 

También  denota un perfil contundentemente manipulador y planificativo, cuando por ejemplo, urde y consuma su plan asesino y llama a la policía para explicarles que su padre le ha llamado diciendo que la hija le perseguía con una escopeta, que oyó un disparo y que se cortó la comunicación… es un discurso bien preparado, que hay que ser capaz de comunicar con el énfasis justo, con la emotividad concreta y adecuada a la situación, para no levantar sospechas de fraude… un genio del engaño. 

Usó silenciador, muestra clara de premeditación organizada. Su  puesta en escena cuando llega a la casa con la policía, como sonríe a la novia y le susurra que podría haber sido actor… todos estos elementos describen una mente perversa, fría, maquiavélica, con la, gracias a Dios, infrecuente capacidad de llegar a atravesar los límites más extremos, como el de arrebatar vidas inocentes, por intereses tan superficiales como los económicos o físicos. La falta de culpa también es un vértice de nuestro sujeto a estudio. Ya comenta después de ser apresado, que “siempre estuvo convencido de que lo que hizo fue lo correcto”… como podemos observar, ni rastro de autocrítica o sentimiento de culpabilidad o responsabilidad por los hechos acaecidos. 

No presenta además  ningún respeto por la ley, las normas o la valía de la vida. 

Matar  a dos bebes en sus camas resulta también profundamente sádico y cruento ( sin menospreciar el impacto emocional de matar a sus padres y a su hermana). 

Capacidad manipulativa extrema al convencer a los agentes (ingenuos) para quemar las pruebas del crimen con el pretexto de afectarle demasiado los recuerdos familiares… en fin… que podemos decir… un artista de la practicidad sin emociones. Por que, qué podríamos llegar a hacer si hiciéramos todo lo que queremos sin sentir culpa o remordimientos? Sin sentir desproporción o egoísmo? Obviamente las normas rigen un orden social y sin su aplicación, no seríamos muy distintos a los animales y a las leyes que rigen su naturaleza, verdad?

Ángela Gual