Participación de la psicóloga Ángela Gual en “La Noche” de la COPE. El caso del Crimen de Pioz.

https://www.cope.es/programas/la-noche/audios/noche-con-adolfo-arjona-0300-0400-lunes-noviembre-2018-20181119_579747

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En esta ocasión estamos hablando de un Psicópata con mayúsculas. Ahora hablaremos de qué significa exactamente. 

Sin embargo me gustaría comentar una muy interesante controversia que surge en este caso y es que resulta que existe una anormalidad fisiológica a nivel estructural en el cerebro de nuestro protagonista. 

Por lo visto se le realizan al asesino una serie de estudios neurológicos, entre ellos, un TAC cerebral,  que detectó una marcada disminución de la actividad neuronal en varias zonas del lóbulo temporal derecho de su cerebro.

La defensa ve un rayo de luz entre tanta oscuridad y manifiesta en su alegato defensor que el cerebro del acusado no se ajusta a los criterios de normalidad y que este hecho, afectó irremediablemente a su conducta homicida. 

Por otro lado, los peritajes por parte de la acusación, incluyendo el del Doctor Vicente Garrido, máximo exponente en la perfilación psicológica y en el conocimiento profundo del Psicópata en España, concluyen que no todos los psicópatas criminales muestran las mismas alteraciones neurológicas y que por lo tanto, está lejos de demostrarse que las alteraciones cerebrales tal como las reseñadas en el informe, causen o condicionen gravemente la aparición de conductas criminales que estén detrás del desarrollo de la psicopatía criminal.

Me resulta muy interesante porque siempre ha existido un amplio debate entre los genes y el ambiente, a la hora de buscar culpables. Hoy vemos que existen muchas personas con alteraciones similares que no presentan conductas psicopáticas, y por el contrario, tenemos personas sin anomalía ninguna que ejerzan la violencia a placer sin ningún tipo de filtro. Eso sin duda nos deja nuevamente una gran brecha a la espera de ser algún día esclarecida por el avance de la tecnología y la ciencia. 

Lo que está claro en nuestro caso y en conclusión, tras este debate neuro-conductual, es que se declara que la conducta criminal fue claramente elegida, que obró con plena voluntad y con un manifiesto deseo de realizar los homicidios. Un claro ejemplo de violencia premeditada, planificada e instrumental. 

Aquí volvemos al perfil del psicópata y de cuáles son sus rasgos diferenciales. 

Claramente y por cómo se dieron los hechos, vemos que en absoluto fue una actuación explosiva o poco reflexiva sino todo lo contrario. Vemos planificación de varios días al menos, control de los horarios de cada víctima, preparación de la huida a Brasil… por lo que podemos decir que la acción homicida no fue resultado de una incapacidad para controlar su impulsividad. 

También podemos apreciar ese sádico placer de hacerles fotos  y selfies a los cadáveres, retrasmitirlo al amigo en directo, comer mientras espera a su siguiente víctima sin alterarse lo más mínimo. Estos comportamientos muestran falta de emociones y de culpa, gran ego, sensación de poder y de estar por encima de la ley y de la moral…

Sabemos que distinguía el bien del mal,  ya que en su confesión manifestó que sabía perfectamente que si le cogían iba a pasar 80 años de cárcel, pero que prefería la de España a la de Brasil, y por ello es que finalmente se entrega. Esa capacidad para calcular sin ningún tipo de emotividad, buscar estadísticamente el camino más favorable y ser capaz de seguirlo, para bien o para mal, tanto a la hora de disfrutar matando, como a la hora de evitar una cárcel peor. 

Eso es lo que diferencia al psicópata criminal de otras maneras de pensar y de sentir. 

Ángela Gual