Participación de la psicóloga Ángela Gual en “La Noche” de la COPE. El caso de Mark Essex. El mártir asesino.

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En El programa de Radio “La Noche” de la COPE, con Ricardo Arjona, esta semana damos luz sobre el caso de Mark Essex, un chico de raza negra, que al sentirse marginado en la Marina, decide emprender una cruzada contra la “raza blanca opresora”, radicalizando su posición y asesinando en el camino a nueve personas.  Podéis ver el análisis del perfil psicológico a partir del minuto 18.

 

Madre mía!, cuando escuchas la historia te quedas totalmente perpleja por la cantidad de personas a las que asesinó Essex. Realmente una locura!

A ver, que podemos decir de la personalidad de este individuo… 

Parece que era una persona corriente, feliz y bien adaptada, con una buena infancia y adolescencia,  hasta que ingresa en La Marina, en donde se siente totalmente menospreciado por ser de raza negra. Este hecho, que se va repitiendo a lo largo de su estancia en la sede naval, parece producir en Mark una fuerte obsesión por la dignidad y los derechos de las personas negras, e inicia así un proceso de radicalización en contra de las fuerzas del  estado americano, por tacharlas de racistas y de opresoras a nivel generalista. 

Estos procesos son realmente peligrosos en el sentido de que cuando se le inculca a una persona el sentimiento de odio hacia un determinado sector, un odio fundamentado en sentirse injustamente tratados, peyorados y explotados, la reflexión más “lógica” que pueden asumir (digo lógica entre comillas) es la de necesitar sobrevivir a esa invasión, aún a costa de sacrificar a los demás. Pueden llegar a verlo como una especie de guerra  cuerpo a cuerpo. Es decir, se genera la idea de que existe una polaridad entre “ellos y nosotros”, con solo dos opciones posibles, o ellos, o nosotros. Entonces es cuando el asesinar puede verse justificado, a sus ojos, por la necesidad de sobrevivir a la opresión, para cambiar las cosas y tener un futuro mejor. 

Es por eso que llegado el momento en el que Essex está totalmente radicalizado, con la idea plenamente enraizada de que la raza blanca es el mal personificado, se despierta en él un instinto asesino con el fin pleno de matar a todas las personas blancas que pueda, especialmente agentes de la ley, aún a costa de perder la vida él mismo, convirtiéndose así en Mártir de su ideología. Uno de sus eslóganes era: “La búsqueda de la libertad es la muerte”, o por ejemplo, en una de sus conversaciones con su madre decía:  “África es esto, mamá. Es mayor que tú y que yo, mayor incluso que Dios. He decidido ahora que el hombre blanco es mi enemigo. Lucharé para ser un hombre o moriré intentándolo”, que explicita claramente sus convicciones e intenciones.  

Este tipo de comportamientos podemos verlos por ejemplo en las personas que se ven captadas por grupos terroristas. Cambian de religión, se aíslan de su entorno y finalmente deciden cometer los más terribles atentados en nombre de su nuevo Dios.

Este tipo de manipulación es muy potente porque a través de diferentes interpretaciones de la realidad, se consigue tener la ferviente creencia de que lo que se está haciendo es lo justo, y por lo tanto, no existe culpa ni remordimiento, no hay frenos a la hora de actuar o matar. Essex, creía firmemente en la causa y murió por ella, tras segar la vida de 9 personas. 

Para terminar diré que Essex era perfectamente consciente de lo que hacía y de las repercusiones de sus actos a nivel cognitivo. El problema en este caso a nivel psicológico fue el concepto del bien y del mal, un concepto complejo ya que en muchos niveles está sujeto a culturas, épocas y modas, es cambiante en función de intereses y va evolucionando, por lo que él creó su propia escara de matices, y fue fiel a ellos.  

Ángela Gual