Participación de la psicóloga Ángela Gual en “La Noche” de la COPE. El caso de “El destripador de Yorkshire”

https://cope-cdnmed.agilecontent.com/resources/mp3/3/1/1538347580813.mp3?download

Participación de la psicóloga Ángela Gual (a partir del minuto 47) en el análisis del perfil psicológico de los mayores criminales de la historia, en el Programa “La Noche” de la COPE, de la mano de Adolfo Arjona, en el cual narran, a través de diferentes especialistas, interesantísimos casos de criminales, que sacudieron al mundo.

 

Según mi criterio profesional, Peter muestra adaptarse claramente a un perfil que nosotros llamamos psicopático de la personalidad con rasgos antisociales. Qué quiere decir todo esto? Por cómo vemos que se va desarrollando este sujeto a lo largo de su evolución madurativa, podemos observar en la infancia, un niño retraído y tímido, presumiblemente con problemas de relación social y de hecho, estigmatizado y ridiculizado por sus compañeros de clase, lo cual seguramente no hizo más que producir más retraimiento y sensaciones de ira e injusticia contenidas. 

Después vemos que en su vida adulta es capaz de mantener varios trabajos, en los que no se implica en absoluto emocionalmente, ya que según comentarios de los compañeros laborales, “no llegan a conocerlo nunca” “era muy serio” “chocaba su sentido del humor lúgubre con sus interacciones generales” etc… sin embargo no solo logra mantener un trabajo sino que llega a ser imagen de él por su buena aplicación y rendimiento. También logra mantener una relación sentimental y hasta casarse, siguiendo con este vínculo, durante muchos años. Todos estos datos nos indican gran estabilidad por parte del sujeto y a donde quiero llegar con esto… 

Se comenta en el caso  que Peter oye, tiempo antes de iniciar su recorrido criminal,  una voz que le incita a matar prostitutas. Este hecho, no poco significativo, nos orientaría inmediatamente a pensar en un trastorno psicótico, delirante o esquizoide, que implica desconexión de la realidad y por lo tanto inimputabilidad de la responsabilidad de sus actos violentos. Sin embargo, el resto de su vida y el cómo se fueron aconteciendo los crímenes, delata una mente perversa pero muy consciente y responsable de sus actos. Un perfil manupulador, controlador, con una falta total de empatía y con deseos sádicos fruto de su capricho personal. 

Esto se remarca especialmente cuando empieza a “jugar” con la policía, mostrando un ego altivo y desafiante, un juego en el cual se siente superior y victorioso en cada episodio del que sale airoso. Contra más cerca está la policía, más quiere jugar a dejar pistas, a controlar al enemigo y a jugar al despiste. No son actos fruto de la irracionalidad. De hecho, el comentario de las voces lo hace cuando ya ha sido apresado, una muestra más de su inteligencia en búsqueda de matices que puedan atenuar sus culpas de cara a un juicio y a sus consecuencias legales.  

Otro ejemplo de su control y conciencia se explicita cuando pierde accidentalmente el billete en el cuerpo de una víctima, y al ir en su búsqueda, al no encontrarlo, degolla el cuerpo ya sin vida y lo patea. Una persona que comente asesinatos por impulsos descontrolados de sus emociones no vuelve, por norma general, al lugar del crímen, ya que le aterroriza el acontecimiento en sí y que puedan descubrirlo. Él no solo regresa sino que además, al no lograr su objetivo de recuperar el objeto perdido, realiza este acto de degollación que demuestra falta total de emociones, de empatía y de sentimientos por la vida. Claramente una ausencia total de culpa por la virulencia de sus actos y un pateo que reivindica aún más su falta de respeto por las normas morales y éticas . Un claro ejemplo de una conducta psicopática llevada al extremo. 

Ángela Gual