Participación de la psicóloga Ángela Gual en “La Noche” de la COPE. Analizamos el perfil psicológico de Estíbaliz Gallardo, una descuartizadora con orígenes mejicanos.

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En El programa de Radio “La Noche” de la COPE, con Ricardo Arjona, esta semana damos luz sobre el caso, entre otros, de Estíbaliz Gallardo, una mujer de origen mejicano que mata y descuartiza a sus partners para no devolverles las deudas que contrae con ellos.  Podéis ver el análisis del perfil psicológico a partir del minuto 24.

 

Los informes psiquiátricos explicitan que Estíbaliz era perfectamente consciente de lo que hacía, y del concepto de lo que estaba mal  y bien.  Parece ser que en ambas ocasiones había necesitado el dinero de sus parejas, que habían accedido a dárselo. 

En el primer asesinato, el que era ya su exmarido le pidió que le devolviera el dinero prestado. Claramente ese parece haber sido el móvil del asesinato. Estíbaliz podría haber abandonado al sujeto o haber huido, para no devolverle el dinero que le habían prestado, sin embargo, no le pareció práctico. Digamos que pensó que era más sencillo matarlo y deshacerse del cuerpo que huir. Esta es una manera de pensar que no muchas personas poseen de forma tan clara y concisa. Son los famosos psicópatas, que elevan a la máxima el refrán de “El fin justifica los medios”. 

Ella quiere dinero, no quiere complicaciones, y cuando éstas surgen, las elimina de la manera más rápida y eficaz. Un tiro a la cabeza.  No hay violencia ni drama. Ellos seguramente ni se enteraron de lo que les venía encima y por lo tanto no hubo ni violencia ni oposición. 

En nuestro caso y especialmente para una mujer (me refiero a su complexión física que indudablemente está en desventaja a la hora de librar una lucha cuerpo a cuerpo) utilizar el rifle fue una opción muy segura y contundente. La herramienta fue escogida por su practicidad además de que tenía cemento preparado. Existe planeación y por lo tanto, frialdad en cuanto al concepto de matar. La manera en que hizo las cosas delata una falta de emotividad solo comparable a este rasgo psicopático que comparten los sociópatas extremos. 

De acuerdo, vemos a posteriori que este “modus operandi” le funciona, ya que no devuelve el dinero y se quita de encima las posibles complicaciones de su Ex. 

Aparecen otras víctimas potenciales hasta que se decide por uno, al que también le pide dinero. La primera vez ya le funcionó el matar al que la presionaba y por lo tanto, esta mujer se ha visto reforzada de forma muy positiva a la hora de afianzar dicho aprendizaje. Por lo que decide repetir la jugada, y con el mismo resultado. No devuelve el dinero y se deshace del conflicto sin aparentes fugas. En su cabeza el plan es perfecto. 

El hecho de que lo haya repetido por segunda vez, por temas también económicos y para evitar litigaciones con terceros nos dice que ella no se sentía culpable en absoluto, es más, nos enseña que ella consideró ese aprendizaje como muy válido y lo almacenó entre sus habilidades para repetir la operación en caso de ser necesaria, como veríamos más adelante. Por lo tanto,  la premeditación, la falta de remordimientos, el mismo móvil, nos muestra una mente que se siente superior y digna para segar vidas a su antojo y capricho, sin importarle leyes o éticas.

Eso si, cuando realizamos este tipo de acciones, la posibilidad de que algo escape a nuestro control, como la vida misma, es enorme, y el tiempo suele hacer su trabajo, por lo que un hecho totalmente ajeno y arbitrario acaba descubriendo el pastel y delata los cuerpos conservados, destruyendo el plan perfecto de Estibaliz.

Ángela Gual