Esta noche hablamos con la psicóloga Ángela Gual del Asesino del Zodiaco en el programa de la Cope “La Noche” con Ricardo Arjona.

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Bueno, este hombre muestra los rasgos típicos del sociópata sádico. 

Para comenzar, observamos su modus operandi, se hace el desvalido, el inválido para atraer a sus víctimas, darles pena y llevarlas a un terreno aislado en donde poder matarlas con una discreción mayor. 

Estos actos describen a fondo su personalidad: existe una clara y evidente premeditación con total intencionalidad, denotan también una estrategia de manipulación de la víctima a través de sus sentimientos de compasión, también muestra una falta de empatía total, ya que las selecciona y asesina como a objetos, piezas  de un macabro juego para su disfrute personal, en el cual hay diferentes secuencias de violencia física, agresión sexual y violación, para después asesinar y descuartizar los cuerpos. 

Este final de acto de la misma forma, nos describe a un ser que disfruta con el abuso y con la sensación de poder que le da la realización de esta injusticia despótica. Es decir, que es narcisista, egocéntrico y muy ególatra. 

De ahí las frases que acabáis de comentar, tan fuertes y a la vez tan significativas a nivel de contenido cognitivo:

Tengo miedo de ti. Estas personas invitan al abuso, esperando ser lastimadas. Sutilmente lo fomentan”

Solo una persona que disfruta profundamente de infundir miedo en los demás puede hacer unas declaraciones como estas, solo una persona que gracias a este poder adquirido se siente por encima de las demás. Con cada mujer que asesinaba magnificaba esta sensación de superioridad y de ser temido, que lo engrandecía.

Además este placer, este goce en la crueldad y el ensañamiento, que va repitiendo a lo largo de su carrera criminal, nos dice lo perversamente sádico que era y también hasta qué punto llegaba su desequilibrio emocional. 

En el fondo, hay que decir que era una persona inestable y con una sensación de inferioridad e incapacidad importante, especialmente de cara a afrontar su relación con las mujeres. Vamos, un cobarde, incapaz de cumplir con el rol de caballero y de hombre. 

Porque como podemos observar, solo se dedicó a matar a mujeres, desprevenidas, y jóvenes, incluso a niñas. Nunca a hombres con su fuerza o su tamaño. Esto dice no solo lo mezquino que era sino también lo fracasado que se sentía en su figura de inadaptado.

Una persona como él, que trataba de autoconvencerse de su poder, no podía aceptar el rechazo, ya que lo había marcado de por vida el repudio sufrido por su primera novia, con la cual había desarrollado una obsesión enfermiza. Así que se dedicó a tratar inútilmente de desquitarse de aquel evento, matando una imagen, una vez tras otra, en la búsqueda de eliminar una cicatriz imposible de borrar. 

Ángela Gual