¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

El hecho de que te sientas triste, sin ganas de hacer cosas o poco activo, no implica necesariamente que sufras una depresión. Muchas veces necesitamos algo de tiempo para encajar decepciones, frustraciones o simplemente cambios.  El problema surge cuando estas sensaciones de apatía y decaimiento se mantienen por demasiado tiempo y cuando nos causan un malestar significativo en nuestra vida diaria.

Cuando empezamos a sentir que no somos capaces de realizar las actividades cotidianas, es cuando debemos intuir que la enfermedad asoma.

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CARACTERÍSTICAS

Cuando estamos deprimidos no tenemos fuerzas para nada. No encontramos dentro de nosotros las ganas de movernos, de interactuar con los demás y a veces hasta ni de vivir.

Queremos estar solos y tranquilos, no nos sentimos con fuerzas como para trabajar o llevar la casa o los niños y todo se convierte en una montaña enorme imposible de superar.

¿QUÉ PERSONAS TIENEN MÁS RIESGO DE SUFRIR UNA DEPRESIÓN?

Las personas que padecen estrés crónico, las que experimentan situaciones o vivencias desagradables o estresantes, las que han sufrido grandes pérdidas, entre ellas no solo las personales (familia, amigos) sino también las físicas como el trabajo. Aquellos con historia familiar de depresión (ya que existe un componente genético), personas con enfermedades físicas o mentales crónicas, especialmente las que devalúan la calidad de vida o que cursan con dolor crónico, personas con dificultades para la adaptación a los cambios, falta de habilidades sociales o escasas red social de apoyo y personas con desequilibrios hormonales o químicos.

¿LAS CAUSAS DE LA DEPRESIÓN?

Existen diferentes de factores que pueden desencadenarla: por un lado, los factores biológicos, que corresponden a la herencia genética y a las estructuras neuronales y elementos químicos que las componen, que pueden variar y funcionar de forma deficiente. Los factores psicológicos responden a los aprendizajes de los roles familiares y a la socialización así como a la vivencia de situaciones o experiencias traumáticas o difíciles. Por último,  los factores ambientales suponen la afectación que ejerce el entorno en cada uno de nosotros.

También existen otros factores que preparan el terreno a la depresión. Son los llamados factores de vulnerabilidad o de riesgo.

SÍNTOMAS

Conducta

Aislamiento, ataques de llanto injustificados, dejadez, falta de ganas por hacer nada, descuido en las responsabilidades…

Emociones

Tristeza, ansiedad, ira, culpabilidad, cambios de humor, falta de sentimientos, desesperanza…

Pensamientos

Preocupación, culpa, autocrítica, pesimismo, problemas de memoria, falta de concentración, confusión, dificultad en la toma de decisiones, pensamientos negativos invasivos y recurrentes…

Síntomas físicos

Cansancio crónico, falta de energía vital, insomnio o hipersomnia, falta de apetito o comer en exceso, somatizaciones, alteración menstrual, falta de apetito sexual…

¿ES LA DEPRESIÓN UNA FORMA DE DEBILIDAD?

Muchas personas no acuden a su médico ni cuentan como se sienten porque existe la creencia cultural de que esta enfermedad es fruto de la debilidad de carácter de la persona: “Se ha dado por vencido”, “No se atreve con la vida”… Sin embargo se trata de una enfermedad que puede padecer hasta la persona más optimista y risueña. Muchas veces, solo con la voluntad no puede superarse ya que produce una sensación de baja autosestima y pensamientos negativos que nos embargan y meten en una espiral viciosa difícil de revertir. Requerimos ayuda, no críticas.

¿SE CURA COMPLETAMETNE LA DEPRESIÓN?

La depresión puede durar de pocos meses a años, pero una vez curada, no tiene por qué volver a recurrir. Así mismo es cierto que una vez sufrida, las probabilidades de padecer otra en el futuro son mayores. Cabe decir que cuando una persona con depresión sigue  un tratamiento y seguimiento adecuados que le permiten aprender de forma efectiva las diferentes estrategias de las que carecía al inicio de la enfermedad, las probabilidades de recaída en la enfermedad se minimizan. Una vez que la persona a adquirido nuevas actitudes para hacer frente a las situaciones estresantes y negativas así como para adaptarse a los cambios, el pronóstico de una nueva depresión se reducen considerablemente.

 

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Ángela Gual

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