¿Cuál es el físico de una persona feliz?

Todos tenemos un físico que nos caracteriza, al igual que una personalidad, una manera de pensar, sentir y actuar. Pero, ¿nos hemos parado a pensar si una cosa está vinculada con la otra? Es decir, las personas que se sienten felices, ¿tienen un físico en particular que comparten con otras personas felices? Existe algún tipo de “somatización” (expresión del cuerpo) que provenga de determinadas emociones como la alegría o el optimismo? Parece ser que de la misma manera que una persona triste o deprimida pierde el brillo de los ojos, el color del cabello o se descama su piel, las personas felices también comparten ciertos rasgos:

Happy couple running

-Empecemos hablando del sistema inmunológico y de todo lo que ello conlleva. Muchos estudios como el realizado por La Clínica Mayo (Mayo Clinic Proceedings 2000 Feb;75(2):133-4)  demuestran que una persona que se siente contenta, feliz con el entorno y con su vida, lo reproduce físicamente teniendo un sistema inmunológico más fuerte y capaz. Este hecho a su vez, se refleja en un cuerpo saludable, fuerte y poco propenso a infecciones o enfermedades. Cabello y uñas, resistentes y brillantes, piel con buen aspecto y color (que refleja el óptimo funcionamiento de los órganos internos), ojos brillantes…

El comportamiento en este tipo de personas también es característico:

-Grandes sonrisas y facilidad para los ataques de risa. Tendencia a dejarse llevar por el optimismo. Se muestran abiertos, soñadores, ilusionados con la vida. Agradecidos por lo que tienen y por las personas que les rodean, se sienten afortunados.

Ejercicio físico regular (Numerosos estudios como el de la Universidad del Deporte en Alemania, Dra. Sandra Rojas, 20131,  asocian significativamente el ejercicio físico con la felicidad gracias a la liberación de endorfinas y serotonina consecuentes)

-Grupo social de calidad. Las personas felices suelen tener amigos y familia que les quieren. Se deshacen rápidamente de las personas que tratan de manipularlos o que les producen malas vibraciones sobre apariencias benévolas.

-Emociones inteligentes. No necesitan drogarse o cometer imprudencias para estimularse. Son capaces de disfrutar de lo que tienen o de lo que pueden conseguir evitando los riesgos poco razonables.

-Las personas que tienen buenos hábitos, es decir, que comen bien y duermen bien, son más felices. Por un lado, los buenos hábitos hacen que orgánicamente nos sintamos mejor, equilibrando nuestro cuerpo y segregando hormonas de la felicidad, y por otro lado, a nivel cognitivo y psicológico, nos damos a nosotros mismos un gran mensaje“te quiero y por eso te cuido”. La afectación en la autoestima es contundente. Es por ello que muchas investigaciones (National Bureau of Economic ResearchSEEDO) también relacionan el estar en forma y en tu peso ideal, con la felicidad. No solo a nivel físico tu cuerpo y mente lo agradecen sino que el mensaje a tu autoestima y a la sociedad que no puede evitar juzgarte (positivamente en este caso) favorece la sensación de bienestar, aceptación y placer por nuestra parte.

 

-También les caracteriza una reducida capacidad para preocuparse por el pasado o por el futuro. Viven con plenitud el presente. Aún así, el mayor estudio longitudinal que se haya realizado en la historia referente a la felicidad y sus parámetros (W. Grant, L. Terman, The Grant Study, 2012) demuestra que cierto grado de estrés favorece que vivamos más tiempo y más felices. Por lo que ser concienzudo y esforzarse activamente por alcanzar las metas refuerza más nuestra sensación de bienestar, de capacidad y de alegría.

-Aceptan a los demás y desean conocerse a sí mismos, por lo que se escuchan interiormente e investigan para mejorar su autoconcepto. Evitan juzgar o hacer críticas de los demás.

1El equipo de trabajo especializado en neuroplasticiad cerebral de la Dra Rojas midió en vivo, que durante el ejercicio se produce una gran cantidad de endorfinas endógenas. Esto produce felicidad, relajación y los dolores disminuyen.

psicologa palma

 

-La comunicación no verbal. Es la forma en que nos movemos, cómo repartimos el espacio que hay entre nosotros y los demás, nuestras miradas, nuestra forma de vestir, nuestro tono de voz o nuestros gestos. Una persona feliz se va a mostrar abierta, segura y tranquila.  Sus movimientos seguirán una dinámica suave y flexible. Tocará a los demás, sin invadir o molestar, mostrándose cercano y atento. Su mirada cabalgará entre sus objetivos y la mirada de sus interlocutores. Su actitud será agradable y su trato ameno. Se equivoca como todos pero sonríe pícaramente ante sus errores, para corregirlos al momento.

Así que en resumidas cuentas, existe un mundo dentro de cada persona y cada caso es un mundo, por lo que no se puede ni debe generalizar, pero lo que está claro es que las personas que se encuentran bien por dentro están mejor por fuera y lo refleja nuestro  físico así como nuestra parcela psicológica y emocional.

La felicidad es un camino, por lo que siempre estamos a tiempo de dar un pasito en la dirección acertada. Por lo que amar, sonreír más, elegir compañías acertadas, sentirse agradecidos, o cuidarse forman parte de las cosas que podemos hacer cada uno de nosotros para sentirnos más alegres y afortunados, para vivir con mayor plenitud y felicidad nuestro camino y nuestra vida.

 

Ángela Gual.